TIENDITAS ESCOLARES: ES NEGOCIO ‘JUGOSO’

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A pesar de que desde hace más de tres años la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la prohibición de vender comida chatarra en las escuelas del país, en Sonora y Cajeme en particular las casetas de las escuelas secundarias venden, sin ningún temor a esto, más papitas, churritos, refrescos que alimentos saludables; pero además dicen los alumnos y sus padres, que ‘se van grandes’ con los costos, porque venden algunos productos  hasta tres veces más caros que afuera del plantel.

En mayo de 2014, la orden para los concesionarios que venden al interior de las escuelas públicas es clara y precisa que “queda prohibida la preparación, el expendio y la distribución de alimentos y bebidas en las escuelas del Sistema Educativo Nacional que por representar una fuente de azúcares simples, harinas refinadas, grasas o sodio, no cumplan con los criterios nutrimentales del Anexo Único del presente Acuerdo y, en consecuencia, no favorezcan la salud de los educandos y la pongan en riesgo”, se señala en el capítulo V, sobre las prohibiciones y sanciones; pero los concesionarios que ganaron el derecho a ofrecer productos de consumo en las escuelas o no conocen el ordenamiento o simplemente lo ignoran.

 

Salud Escolar no vigila

Según el coordinador general de Salud y Seguridad Escolar de la Secretaría de Educación y Culltura (SEC), César Romo Noriega, se capacitó a los concesionarios para garantizar el cumplimiento de los lineamientos y la correcta operación de los ESCOES (Establecimientos de Consumo Escolar), durante el ciclo escolar vigente, pero la falta de vigilancia en muchos de estos planteles ha provocado que los concesionarios autorizados ofrezcan más variedad de productos que no son alimentos saludables para los estudiantes de las escuelas secundarias del Municipio, que lo establecido por el ordenamiento de la SEP.

 

Secundarias ‘inflan’ precios

En las escuelas secundarias generales, como la número 1, Valentín Gómez Farías, en la secundaria general No. 6 y en la 3, además de escuelas estatales como la José Rafael Campoy y la Estatal número 11, de la Colonia Primero de Mayo, son los padres de familia y los mismos alumnos que se encargan de aclarar cómo está la situación al interior de las llamadas ‘tienditas escolares’, donde los encargados venden la bolsa de papitas a 15 y 20 pesos, en algunas de ellas les revenden los llamados ‘pacoyos’ desde 10 hasta 20 pesos, cuando lo compran a granel; según la madre de familia Nora Barrientos Vega y por comentarios con otras mamás, los dueños de la ‘casetita’ sacan mucha ganancia a costa del bolsillo de los padres de familia que les dan $20 o $30 pesos diarios a sus hijos y no siempre les alcanza con los altos precios que tienen en estas casetas escolares.

En otros planteles como la secundaria general 1 y la 4 son los alumnos que se quejan de los precios de las tortas a 15 pesos, nachos: $15 s/ carne y $20 c/carne, Botellas de agua a $10 de 1 litro y las aguas de sabores a $12; pero lo que escasea en estos establecimientos que tienen la concesión de comercializar al interior de las escuelas son ensaladas de frutas o legumbres o alimentos integrales como galletas o panes, que están ausentes, pero son sustituidos por los llamados ‘paquetines’ de estos productos de compañías como Gamesa o Marinela.

Y la declaración de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, donde hizo hincapié en la importancia de que los alumnos cuenten con una apropiada alimentación que les brinde las energías suficientes para desarrollar sus actividades escolares, al asegurar: “creo que lo más importante es que nuestros niños tengan una buena alimentación; estamos haciendo un gran esfuerzo gracias al apoyo del Gobierno Federal, y también haciendo nosotros lo que nos corresponde el Gobierno Estatal”, no ha sido cumplido al cien por ciento por los que ganaron la licitación para vender productos en los planteles.

De hecho, como lo manifiesta la señora Amelia Enríquez, que por años fue la concesionaria de una caseta, pero que la perdió en la última convocatoria, los directores de los planteles solamente están preocupados porque les paguen la renta por vender al interior; pero no están al pendiente del tipo de productos que se ofrecen a los alumnos. En su experiencia, el director solamente se aseguraba de que la encargada de la caseta le apartara su comida todos los días, que en averiguar si se les vendía comida saludable a los estudiantes.

Y, para esta ex concesionaria de una tiendita escolar, de lo que más se saca ganancia es de la venta de los llamados productos ‘chatarra’ porque compran por bolsas que les cuestan en promedio 60 pesos y le sacan el triple o hasta más de ganancia. O también en la venta de aguas embotelladas de 600 mililitros las venden a diez, doce y hasta 15 pesos, cuando ellos las compran en paquetes de 50  con un  costo de 3, 5 y hasta 8 pesos cada botellita, sobre todo cuando las compran en establecimientos como Sam´s o Walmart, con productos de esa marca porque son los más baratos para comprar en grandes cantidades.

 

Consumen más la comida ‘chatarra’

Varios alumnos de la secundaria estatal número 11 aseguran que no están a la vista para comprar ensaladas de frutas y prefieren comprar las bolsitas de churritos o papas fritas porque es lo más rápido cuando salen de clase, además que los alimentos saludables que deben consumir son mucho más caros que la comida ‘chatarra’ que venden en la cooperativa escolar.

En ese sentido, no se cumple con lo establecido por la SEP, en el sentido de que “la alimentación de los educandos deberá ser completa, es decir, que contenga todos los nutrimentos incluidos en los tres grupos del Plato del Bien Comer: verduras y frutas, cereales y leguminosas y alimentos de origen animal. También deberá ser (dice) equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada”. En pocas palabras, falta vigilancia en llamadas ESCOES de las escuelas secundarias para verificar no solo lo que se vende a los estudiantes sino los precios que superan los existentes fuera de los planteles, lo que ha provocado por otro lado que muchos alumnos busquen a los vendedores que rondan alrededor de los cercos escolares con estos productos de alto contenido calórico y bajo o nulo nivel de nutrición porque se los venden más baratos que dentro de su plantel.

En resumen, las concesionadas casetas de venta de productos para consumo de los estudiantes de secundaria, no cumplen con los reglamentos que establecen que es necesario combatir la obesidad en los estudiantes y fomentar hábitos alimenticios saludables, porque las ganancias son mayores en productos con poca inversión y mucha ganancia, lo que provoca que los padres de familia desembolsen a la semana de $100 a $200 pesos en darles a sus hijos para que compren ‘algo en la caseta’.

 

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