Ciudad de México. A un año de que la nueva integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) asumiera funciones después de la celebración de la primera elección por voto popular, el Ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz reconoció que persisten resistencias frente a la transformación del Poder Judicial, pero defendió que los primeros resultados muestran una reducción del rezago, mayor transparencia y un cambio en la forma de resolver los asuntos.
“Este año de trabajo ha servido para despejar dudas. El Poder Judicial de la Federación es autónomo, funciona y trabaja para dar resultados que el pueblo demanda”, afirmó Aguilar durante el evento conmemorativo “Un año de justicia real y verdadera. Una nueva forma de entender y hacer justicia”, al que asistió la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El funcionario advirtió que el cambio en la estructura del Poder Judicial no significa que las prácticas anteriores desaparezcan de manera inmediata. La transformación, planteó, requiere modificar también las formas de trabajo y la concepción del servicio público dentro de los tribunales, proceso en el que, dijo, aún existen comportamientos que corresponden al modelo anterior y deben ser superados.
“Persisten resistencias, actitudes, entendimientos y formas de hacer justicia con reminiscencias del pasado. Por ello, convoco a todas las personas juzgadoras y al personal del Poder Judicial a sumarse a la nueva forma de entender y hacer justicia”, expresó.
En paralelo, consideró que uno de los principales retos consiste en construir una nueva conciencia sobre la responsabilidad que implica desempeñar un cargo público dentro del sistema de justicia. Aun así, aseguró que la modificación de las dinámicas internas ya comienza a reflejarse y planteó que la institución debe mantener la capacidad de revisar sus propias decisiones, atender las críticas y corregir aquello que no funcione.
LA CORTE HEREDA UN GRAN REZAGO
Uno de los primeros aspectos que, de acuerdo con el Ministro presidente, requirió atención fue el rezago con el que recibió la institución la nueva integración, puesto que durante años se manejaron cifras aproximadas, mientras que cada área contaba con registros electrónicos independientes y no existía un sistema único de control.
"Recibimos una Corte lenta, anquilosada, ensimismada y fuera de la mirada del pueblo, lejos de la fiscalización, la rendición de cuentas y la transparencia. Aún, los críticos y detractores de la reforma coinciden con este diagnóstico", declaró.
La estadística, dijo, se generaba principalmente para cumplir con una obligación de publicación y no necesariamente para reflejar la situación real de la justicia. De hecho, una revisión exhaustiva permitió detectar tres mil 177 promociones sin atender, 18 mil 38 razones secretariales firmadas y en espera de cerrar los expedientes, 230 piezas postales pendientes y 345 asuntos sin acordar ni tramitar.
Ante dicho panorama, Aguilar reconoció que la Corte aún se encuentra en proceso de regularizar las cifras heredadas, pues durante la revisión se encontraron expedientes que la anterior integración no registró ni reportó.